Pues aquí me encuentro, escribiendo mi primer post, y preguntándome si todos al escribir el suyo se encontraron tan vulnerable como me siento yo ahora, y con ese miedo escénico al mostrarte ante otros.
Aun así, sabía cómo quería inaugurar este blog, pues por casualidades de la vida, hace poco me topé con una leyenda oriental, «La leyenda de la mariposa azul».

¡Mariposa azul! Justo como mi logo. Pero su moraleja me encandiló aun más, pues justo era lo que quería transmitir aquí.
Os dejo la leyenda para que sepáis a qué me refiero:
Cuenta esta leyenda oriental, que hace muchos años, un hombre enviudó y quedó a cargo de sus dos hijas. Las dos niñas eran muy curiosas, inteligentes y siempre tenían ansias de aprender. Constantemente invadían a preguntas a su padre, para satisfacer su hambre de querer saber. A veces, su padre podía responderles sabiamente, sin embargo, las preguntas de sus hijas le impedían darles una respuesta correcta o que convenciera a las pequeñas.
Viendo la inquietud de las dos niñas, decidió enviarlas de vacaciones a convivir y aprender con un sabio, el cual vivía en lo alto de una colina. El sabio era capaz de responder a todas las preguntas que las pequeñas le planteaban, sin ni siquiera dudar. Sin embargo, las dos hermanas decidieron hacerle una pícara trampa al sabio, para medir su sabiduría.
Una noche, ambas comenzaron a idear un plan: proponerle al sabio una pregunta que éste no fuera capaz de responder.
-¿Cómo podremos engañar al sabio? ¿Qué pregunta podríamos hacerle que no sea capaz de responder?- preguntó la hermana pequeña a la más mayor.
-Espera aquí, enseguida te lo mostraré- indicó la mayor.
La hermana mayor salió al monte y regresó al cabo de una hora. Tenía su delantal cerrado a modo de saco, escondiendo algo.
–¿Qué tienes ahí?– preguntó la hermana pequeña.
La hermana mayor metió su mano en el delantal y le mostró a la niña una hermosa mariposa azul.
-¡Qué belleza! ¿Qué vas a hacer con ella?
-Esta será nuestra arma para hacer la pregunta trampa al maestro. Iremos en su busca y esconderé esta mariposa en mi mano. Entonces le preguntaré al sabio si la mariposa que está en mi mano está viva o muerta. Si él responde que está viva, apretaré mi mano y la mataré. Si responde que está muerta, la dejaré libre. Por lo tanto, conteste lo que conteste, su respuesta será siempre errónea.
Aceptando la propuesta de la hermana mayor, amabas niñas fueron a buscar al sabio.
-Sabio- dijo la mayor- ¿Podría indicarnos si la mariposa que llevo en mi mano está viva o está muerta?
A lo que el sabio, con una sonrisa pícara, le contestó:
“Depende de ti, ella está en tus manos”.
¡Depende de ti… !
¡La vida está en tus manos! Bonita moraleja, ¿no crees?. Sólo tú eres dueño de tu vida, y por ello está en ti el convertirte en la persona que quieres ser. Tal vez esto te haga replantearte muchas cosas. O tal vez no. Quizás ya te hayas planteado hacer cambios en tu vida y te hayas propuesto llevarlos a cabo. Convertirte en una mejor versión de ti mismo. Puede que te lo hayas planteado pero no termines de atreverte. Te entiendo. Los cambios siempre pueden asustar.
El miedo te hace fuerte
Pero ¿sabes qué? Te confesaré algo. Con los años he ido aprendiendo a identificar esos momentos en los que sale la vocecilla que me dice: ¡No puedes hacerlo!¡Olvídate! Antes me lo creía, pero ahora no. Ahora me digo: ¡Claro que puedo! ¡Y lo vas a ver!.
Ya no dejo que me paralice, porque cuando no dejas que lo haga, la gratificación es mayor a ese miedo. Consigues más confianza y más seguridad en ti, pero sobre todo, te acerca a la persona que quieres convertirte.
Por ello, te invito a seguirme y te acompañaré a seguir los pasos necesarios hacia esa mariposa libre que todos soñamos ser.
De momento, aquí te espero, con fuerzas renovadas finalizando mi primer post.
¡Hasta pronto!
Un comentario en «Mi Mariposa Azul»
Me encanta yo también quiero ser esa mariposa libre